Aves que iniciaban incendios

Durante generaciones, los pueblos aborígenes de Australia contaban historias sobre aves que iniciaban incendios para cazar. Durante mucho tiempo, se pensó que era solo un mito… hasta ahora.

La ciencia ha confirmado que al menos tres especies de aves rapaces australianas —el milano negro, el milano silbador y el halcón pardo— tienen un comportamiento sorprendente: transportan ramas encendidas en sus picos o garras y las dejan caer en zonas secas para provocar nuevos incendios.

¿Por qué lo hacen?

El objetivo de estas aves no es causar destrucción, sino mejorar sus oportunidades de caza. Al iniciar incendios, los pequeños mamíferos, insectos y reptiles que se ocultan en la vegetación son forzados a salir de sus escondites, convirtiéndose en presas fáciles para las aves. Este comportamiento, conocido como pirófila intencional, es un claro ejemplo del ingenio de la naturaleza para desarrollar estrategias de supervivencia.

El fuego como herramienta de caza

Este fenómeno ha sido documentado por científicos y observadores de vida silvestre, quienes han registrado múltiples casos en los que estas aves rapaces toman ramas ardiendo de incendios activos y las trasladan hasta un nuevo punto de vegetación seca. Luego, se posicionan estratégicamente y esperan a que las llamas hagan su trabajo.

Aunque este comportamiento puede parecer peligroso, ha permitido que estas aves se conviertan en expertas cazadoras. De hecho, algunos expertos creen que esta estrategia puede haber influido en la evolución de la relación entre las aves y el fuego, haciendo que los incendios naturales sean vistos como una oportunidad en lugar de una amenaza.

Mitos que se convierten en realidad

Lo que alguna vez se consideró un relato mítico de los pueblos aborígenes hoy cuenta con evidencia científica. Investigaciones actuales buscan entender mejor la inteligencia y adaptabilidad de estas aves, así como su impacto en los ecosistemas.

Este descubrimiento no solo desafía lo que sabemos sobre la conducta animal, sino que también abre la puerta a más investigaciones sobre cómo los animales pueden usar elementos de su entorno de formas inesperadas.

En la naturaleza, la innovación no es exclusiva del ser humano. Estas aves demuestran que la inteligencia y la creatividad pueden tomar muchas formas… incluso cuando implican jugar con fuego.