La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el 12 de julio como el Día Internacional de la Esperanza, mediante la resolución A/RES/79/270 adoptada el 4 de marzo de 2025. Esta decisión surge en un contexto global marcado por conflictos armados, crisis climáticas, desigualdades crecientes y una sensación generalizada de incertidumbre. La ONU destaca que la esperanza no es un simple deseo, sino una fuerza activa y necesaria para enfrentar los retos del presente y construir un futuro mejor.
La esperanza como derecho universal
La resolución establece que la esperanza debe considerarse un derecho fundamental de todos los seres humanos, al mismo nivel que la paz, la justicia y el bienestar. El documento retoma el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, reafirmando el compromiso de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra” y de promover la tolerancia y la convivencia pacífica como pilares para una sociedad global más justa.
En este marco, la esperanza se entiende como un motor esencial de transformación social, capaz de fortalecer la dignidad humana y mantener viva la aspiración colectiva de un futuro más equitativo, inclusivo y sostenible, incluso en medio de las adversidades.
Una respuesta a los desafíos contemporáneos
La creación de este día responde a la necesidad urgente de contrarrestar la desesperanza que afecta a millones de personas en todo el mundo como resultado de guerras prolongadas, pobreza extrema, crisis migratorias y los efectos devastadores del cambio climático. La ONU hace un llamado a replantear los modelos de desarrollo económico bajo un enfoque más inclusivo y equitativo, subrayando que el progreso sostenible está íntimamente ligado a la felicidad y la esperanza de los pueblos.
Una celebración para inspirar acción
El Día Internacional de la Esperanza invita a los Estados Miembros, organismos internacionales, comunidades educativas, medios de comunicación y la sociedad civil a conmemorar la fecha mediante actividades que promuevan la reflexión, el diálogo y el compromiso colectivo. Entre las iniciativas sugeridas se incluyen programas educativos, campañas de sensibilización, expresiones artísticas y proyectos comunitarios que fortalezcan la resiliencia y promuevan la solidaridad.
Esta jornada también busca visibilizar a los grupos más vulnerables y ofrecerles espacios para la participación y la construcción de alternativas, recordando la necesidad de sociedades más humanas, empáticas y cohesionadas.
Una fecha con un mensaje profundo
El 12 de julio se suma al calendario de días internacionales reconocidos por la ONU, como el Día Internacional de la Paz y el Día Internacional de la Conciencia. Sin embargo, esta nueva conmemoración aporta un enfoque único, al situar la esperanza como un principio transformador y una herramienta política que sostiene la lucha por un mundo mejor.
En un tiempo donde los titulares suelen estar dominados por noticias de violencia, crisis y desesperanza, esta iniciativa representa un llamado global a reivindicar la esperanza como un acto de resistencia y una vía para la construcción colectiva de un futuro más humano y sostenible. La ONU reafirma que mantener viva la esperanza es esencial para garantizar a las generaciones futuras un legado de paz, justicia y prosperidad.