La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente el 12 de julio como el Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, mediante la resolución A/RES/77/294 adoptada el 26 de junio de 2023. Esta fecha busca visibilizar y abordar los impactos negativos de estos fenómenos naturales cada vez más frecuentes y destructivos, promoviendo la cooperación internacional para prevenirlos y mitigarlos.
Una amenaza creciente en un mundo cambiante
Las tormentas de arena y polvo son fenómenos meteorológicos generados por fuertes vientos que levantan y transportan grandes cantidades de partículas desde suelos secos y arenosos. Estas tormentas, capaces de desplazarse cientos de kilómetros y alcanzar alturas de hasta 1500 metros, afectan principalmente a regiones áridas y semiáridas como el desierto del Sahara, el Gobi, la península arábiga y zonas de Norteamérica y Sudamérica.
El cambio climático, la deforestación, la degradación de la tierra y las prácticas agrícolas inadecuadas han intensificado la frecuencia y gravedad de estos eventos, provocando efectos devastadores sobre la salud humana, la biodiversidad, la productividad de los suelos y la seguridad alimentaria.
Impactos y riesgos
La ONU advierte que las tormentas de arena y polvo contribuyen a:
- Problemas respiratorios y cardiovasculares en poblaciones expuestas.
- Aceleración de procesos de desertificación y pérdida de fertilidad del suelo.
- Disminución de la biodiversidad y afectación de ecosistemas frágiles.
- Interrupciones en el transporte aéreo y terrestre debido a la escasa visibilidad.
- Amenazas directas a la seguridad alimentaria y al crecimiento económico sostenible.
Estos efectos no solo tienen repercusiones locales, sino que también trascienden fronteras, convirtiéndose en un desafío ambiental y de salud pública a escala global.
Un llamado a la acción internacional
El Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo tiene como objetivo movilizar a la comunidad internacional para mejorar los sistemas de alerta temprana, fortalecer el intercambio de información meteorológica y climática, y desarrollar políticas y soluciones técnicas que permitan reducir la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas.
La ONU destaca la importancia de la cooperación regional e internacional para abordar las causas subyacentes, como la gestión insostenible de los recursos naturales, y para apoyar a los países más afectados en la implementación de medidas de adaptación y mitigación.
Cómo se conmemora
En esta jornada se promueven actividades educativas, charlas, conferencias y campañas de sensibilización para informar a la población sobre los riesgos de las tormentas de arena y polvo y las medidas de protección. Las autoridades locales y los servicios meteorológicos también refuerzan la difusión de recomendaciones para actuar antes, durante y después de estos eventos.
En redes sociales, organizaciones y ciudadanos comparten información con los hashtags #SandAndDustStormsDay, #TormentasDeArena y #TormentasDeArenaYPolvo, contribuyendo a visibilizar la problemática y fomentar la acción colectiva.
Una fecha para proteger el futuro
El 12 de julio no es solo una efeméride más en el calendario internacional, sino una llamada urgente a reconocer la relación entre el cambio climático, la degradación ambiental y la frecuencia de estos fenómenos extremos. La ONU subraya que abordar las tormentas de arena y polvo es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los relacionados con la salud, la vida en la tierra, el agua limpia y la acción por el clima.
En tiempos donde los impactos ambientales son cada vez más severos, esta iniciativa representa un compromiso global con la protección de la vida y la construcción de un planeta más resiliente.