El próximo 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una jornada destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad que provoca inflamación del hígado, puede derivar en cirrosis o cáncer hepático y afecta a millones de personas en el mundo.
Desde 2008, esta fecha busca informar a la población sobre los riesgos de las hepatitis víricas y la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento.
Lema 2025: “Hepatitis: conozcámosla para combatirla”
En 2025, el lema de la campaña mundial es “Hepatitis: conozcámosla para combatirla”, con el que se hace un llamado urgente a:
- Romper el estigma social que rodea la enfermedad.
- Garantizar acceso a diagnóstico y tratamiento.
- Integrar los servicios de atención de la hepatitis en los sistemas de salud.
La OMS recuerda que, aunque las hepatitis B y C son prevenibles, tratables y, en el caso de la C, curables, continúan detectándose tarde, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves.
Objetivo: eliminación para 2030
El organismo internacional mantiene como meta reducir en un 90 % las nuevas infecciones y evitar el 65 % de las muertes causadas por hepatitis para el año 2030.
Antecedentes
En campañas previas, los lemas fueron:
- 2024: “Es hora de actuar”, centrado en reactivar los esfuerzos hacia la eliminación de esta enfermedad.
- 2023: “Una vida, un hígado”, para recordar que el cuidado del hígado es esencial para vivir.
En 2015, la OMS estimó alrededor de 250 millones de casos de hepatitis B en todo el mundo, con mayor incidencia en África, Asia y el Pacífico, aunque los casos han aumentado en América del Sur, partes de Europa y Medio Oriente.
¿Qué es la hepatitis vírica?
Se trata de una inflamación del hígado causada por virus, identificados como A, B, C, D y E. La transmisión ocurre, entre otras causas, por el contacto con sangre infectada (agujas, tatuajes, piercings), prácticas médicas inseguras o relaciones sexuales sin protección.
Prevención
- Vacunación contra los virus A y B.
- Evitar procedimientos invasivos en lugares sin normas sanitarias.
- Uso de protección durante las relaciones sexuales.
- Revisiones médicas periódicas para detección temprana.
La OMS insiste en que la detección y el tratamiento oportunos salvan vidas y son la mejor herramienta para frenar esta enfermedad silenciosa.