Han pasado 5 años desde que el Virus COVID-19 se detectó el 17 de noviembre de 2019 en Wuhan, China. Donde el paciente cero fue un una persona de 55 años que vivía en la provincia de Hubei, epicentro de la epidemia. No se emitió una alerta sino hasta diciembre, y el desconocimiento inicial impidió frenar la propagación del virus por el mundo hasta que la OMS declaró la pandemia en marzo de 2020.
China reportaba en diciembre de 2019, brote de una neumonía desconocida en la ciudad de Wuhan. La sospecha de estar relacionado con algún tipo de coronavirus causante del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), como el que había provocado una epidemia en el país en 2003, enseguida despertó la alerta sanitaria. Ya en enero de 2020, las autoridades chinas confirmaron la presencia de un nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, que provocaba la enfermedad covid-19.
A finales de enero de 2020 se reveló que el virus podía transmitirse entre humanos, pero se desconocían factores clave como la transmisión por el aire y entre asintomáticos. Esto retrasó la gestión y conllevó una rápida extensión del virus entre países, potenciada por la globalización y la interconectividad. El 11 de marzo de 2020, la OMS catalogó la covid-19 como una pandemia para acelerar la acción de los países y frenar la propagación.