Día Mundial de la Distrofia Muscular Facioescapulohumeral

Visibilizando una enfermedad genética poco frecuente

Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de la Distrofia Muscular Facioescapulohumeral (FSHD), con el propósito de sensibilizar a la población sobre esta enfermedad rara, genética y hereditaria, que afecta tanto a niños como a adultos en distintas etapas de la vida.

Además de crear conciencia, esta efeméride busca promover la investigación médica y el desarrollo de tratamientos alternativos por parte de especialistas en salud, investigadores y centros clínicos.


¿Qué es la FSHD?

La Distrofia Muscular Facioescapulohumeral (FSHD) es un trastorno neuromuscular progresivo que debilita los músculos del rostro, los hombros y los brazos. Su causa está asociada a una mutación en el cromosoma 4.

Fue descrita por primera vez en 1885 por los médicos Landouzy y Dejerine. Se estima que afecta a una de cada 20.000 personas a nivel mundial y puede aparecer en edades que van desde los 3 hasta los 60 años.


Principales síntomas

  • Debilidad progresiva en músculos de la cara, hombros, cintura escapular y brazos.
  • Pérdida muscular visible en zonas afectadas.
  • Dificultades faciales como cerrar los ojos, sonreír, fruncir los labios o silbar.
  • Afectación asimétrica en otros músculos (tibiales, pectorales, extensores de dedos).
  • En casos raros, pueden presentarse problemas auditivos, neurológicos o cardíacos.

La progresión de la FSHD suele ser lenta, aunque puede alternar períodos de estabilidad con otros de deterioro acelerado.


Diagnóstico

El diagnóstico es clínico y genético. Algunos exámenes clave incluyen:

  • Pruebas genéticas del cromosoma 4
  • Análisis de sangre (niveles de creatincinasa)
  • Electromiografía
  • Biopsia muscular
  • Electrocardiograma y estudios cardíacos
  • Audiometrías y exámenes visuales
  • Radiografías de columna

Tratamiento y manejo

Aunque no existe una cura definitiva, el tratamiento se orienta a mejorar la calidad de vida y ralentizar el avance de la enfermedad. Entre las principales intervenciones destacan:

  • Terapias físicas y ocupacionales para mantener movilidad y reducir rigidez.
  • Medicamentos analgésicos para aliviar el dolor.
  • Soporte ventilatorio en casos graves.
  • Cirugía correctiva de escápula, para mejorar la función de los brazos.
  • Logopedia, especialmente cuando hay afectación facial o dificultad para hablar.

Una llamada a la acción

En el marco de esta conmemoración, se invita a la sociedad, instituciones médicas y gubernamentales a impulsar el apoyo a pacientes y familias, así como a fomentar la investigación científica para encontrar terapias más eficaces.

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