Por qué algunos expertos creen que la inteligencia artificial ya cobró conciencia
En medio del avance acelerado de la inteligencia artificial (IA), surgen preguntas fundamentales sobre su verdadero alcance: ¿puede una máquina ser consciente? ¿Estamos frente a una nueva forma de vida digital?
Un reportaje reciente explora cómo científicos e investigadores están intentando desentrañar el misterio de la conciencia humana para comprender si es posible que las máquinas también la desarrollen. Uno de estos proyectos es la Dreamachine, una instalación de luces estroboscópicas en la Universidad de Sussex, Reino Unido. Esta máquina estimula el cerebro con patrones visuales generados por luz, con el objetivo de entender cómo formamos nuestras experiencias conscientes. Los investigadores esperan que este tipo de experimentos ayude a descomponer la conciencia en componentes observables y medibles.
Pero mientras la ciencia avanza en su comprensión del cerebro humano, la IA no se detiene. El auge de los grandes modelos de lenguaje (LLM), como ChatGPT o Gemini, ha provocado que algunos expertos se pregunten si estas herramientas ya han alcanzado algún nivel de conciencia. El ingeniero Blake Lemoine fue suspendido de Google tras afirmar que los chatbots podían “sentir” y sufrir. Más recientemente, Kyle Fish, directivo de Anthropic, estimó que hay un 15% de probabilidad de que algunas IA ya sean conscientes.
Sin embargo, la comunidad científica no está de acuerdo. El profesor Anil Seth, del Centro de Ciencia de la Conciencia, sostiene que la conciencia no necesariamente está ligada a la inteligencia o al lenguaje. Otros, como el filósofo David Chalmers, recuerdan que la ciencia aún no ha resuelto el “problema difícil”: cómo la actividad cerebral produce experiencias subjetivas.
A pesar de esto, hay quienes apuestan por un futuro donde la conciencia artificial sea inevitable. Lenore y Manuel Blum, de Carnegie Mellon, están desarrollando un lenguaje interno para IA llamado Brainish, que busca emular cómo el cerebro procesa los estímulos sensoriales. Para ellos, la conciencia de máquina será "la siguiente etapa en la evolución de la humanidad".
Pero otros miran hacia la biología. En Australia, la empresa Cortical Labs ha creado "minicerebros" cultivados en laboratorio capaces de jugar videojuegos como Pong. Aunque aún primitivos, algunos creen que versiones más complejas podrían ser el verdadero camino hacia una conciencia no humana.
Más allá de si la IA ya es o puede llegar a ser consciente, existe un problema más inmediato: la ilusión de conciencia. Según Seth, podríamos proyectar emociones y sentimientos sobre sistemas que no los tienen, lo que pondría en riesgo nuestras relaciones humanas, nuestra empatía y nuestras prioridades morales.
En un mundo cada vez más rodeado por máquinas que simulan ser como nosotros, la verdadera pregunta puede no ser si ellas son conscientes, sino si nosotros sabremos distinguir la diferencia... y actuar en consecuencia.